¿Cuántos seguros necesitas realmente?

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Tomás Gómez Luría

La oferta de seguros

Seguros te ofrecen casi en todos lados.  Cuando tramitas una nueva tarjeta de crédito o efectúas una operación en ventanilla bancaria. Sin olvidar las campañas telefónicas con las que aturden los bancos a sus clientes.  Y el abanico de coberturas es amplio: seguro para accidentes personales, seguro por si te asaltan en el cajero automático, coberturas de cáncer, indemnización hospitalaria, enfermedades graves, etc.

Ante tal variedad y saturación, el seguro serio (el que realmente importa) suele quedar confundido en este ruido publicitario.  Y cuando digo seguro serio, me refiero al que realmente hará la diferencia en la supervivencia de una familia o empresa.

Sólo la protección que necesitas

El espíritu del seguro es indemnizar una pérdida económica derivada de un siniestro. Pérdida que puede poner en riesgo la viabilidad de una persona, familia o negocio.  Cuando una persona compra uno o varios seguros con coberturas pequeñas o limitadas puede tener una falsa sensación de seguridad. Y, esto quizá la lleve a descuidar lo que realmente importa.

Si estás pensando en comprar un nuevo seguro, decide en función de lo que realmente necesitas. Por ejemplo, los seguros de accidentes personales que venden por teléfono, sólo cubren el fallecimiento del asegurado si es consecuencia de un accidente. Esto es, no cubren un fallecimiento por enfermedad.  Considerando que el fallecimiento es catastrófico para los familiares de un asegurado, lo sensato sería contar con un seguro de vida que cubra fallecimiento por cualquier causa, no sólo si es accidente.

Del mismo modo, los planes que te indemnizan si te enfermas sólo de una lista muy específica de enfermedades. ¿Qué tan útiles son cuando el asegurado se enferma de un padecimiento que no está en la lista?

Los seguros indispensables

La contratación de seguros debe responder a una estrategia básica de supervivencia.  A nivel personal, dos seguros son indispensables, un seguro de vida suficiente para garantizar recursos a los dependientes del asegurado si fallece, y un seguro médico amplio (privado o de seguridad social). Una vez cubiertas estas necesidades, la contratación de otras coberturas puede tener sentido, no antes.

Finalmente, recuerda que. en materia de protección personal, lo verdaderamente importante no se vende por teléfono, y las pólizas de seguro no deben ser una compra de impulso, sino un proceso razonado que tiene por objetivo proteger tu patrimonio y los proyectos de tu familia.

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Publicado por Tomás Gómez Luría

Es autor del blog Soluciones para el Retiro, en el que comparte su experiencia en materia de Retiro y Ahorro para profesionales y emprendedores.

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