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¿Qué haces con tus riesgos?

La gestión riesgos es una disciplina formal para las grandes organizaciones. En ellas identificar, analizar y administrar sus riesgos es tarea de especialistas. Sin embargo, no es lo mismo en la pequeña y mediana empresa. La estadística es contundente, siete de cada diez PYME en nuestro país operan sin coberturas de riesgos (incendio, responsabilidad civil, etc.).

¿Qué es el riesgo?

De acuerdo con el diccionario de la lengua española, un riesgo es la “proximidad de un daño”.

Puede ser algo tan simple como trasladarnos en nuestro automóvil.  Esta sola actividad nos expone a una colisión o a lesionar un peatón, entre otros eventos.

O la posibilidad de un evento catastrófico; por ejemplo, un terremoto.

El riesgo es parte de nuestra vida personal y profesional. Si tenemos que convivir con él, entonces aprendamos a gestionarlo:

  1. Evitarlo. En algunas ocasiones podemos optar por evitar un riesgo.  Si usted sabe que hoy quizá llueva y no quiere manejar con lluvia, simplemente no salga y evitará el riesgo de un siniestro. Pero, ¿y si tiene compromisos que debe atender aunque llueva?
  2. Prevenirlo.Si de todos modos manejará con lluvia, será conveniente que revise los limpiadores de parabrisas, sus luces de día y sus llantas para minimizar el riesgo de accidentarse.
  3. Asumirlo. Como haste este punto ( y en el ejemplo de manejar con lluvia) el riesgo sólo pudo ser minimizado, pero aún existe. Usted debe decidir si asumirá la pérdida en caso de un siniestro.  Aquí su decisión se basará en su capacidad para absorber la pérdida. ¿Tiene suficientes recursos para comprarse otro auto en caso de pérdida total? ¿o para pagar los gastos médicos de un peatón lesionado?
  4. Transferirlo. Usted puede (y debe) trasladar el riesgo a otros, si su patrimonio se ve amenazado en caso de un siniestro. El origen del contrato de seguro es precisamente ése: transferir las consecuencias de un riesgo a un institución que cuente con reservas, y no pagar estas consecuencias con su patrimonio personal o con los activos de su empresa.

En conclusión, bien sea usted un padre de familia o el propietario de una empresa, haga un inventario de sus riesgos y un plan para administrarlos.  Encontrará riesgos tan pequeños que fácilmente podrá asumirlos sin ayuda, pero existen otros, que por su alcance no tendrá otra opción que transferirlos.

Por favor si tiene dudas o preguntas sobre este tema no dude en escribirlas en el espacio de comentarios.

¡Bienvenido nuevamente!

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¿Las aseguradoras pagan?

¿Las aseguradoras pagan? Esta pregunta es recurrente entre quienes compran un seguro por primera vez.  Después de todo hay mil historias de personas que dicen conocer a alguien a quien su compañía de seguros le ha fallado.

En principio es justo decir que los contratos de seguro no son cuestión de fe, son literalmente contratos que obligan a ambas partes (aseguradora y asegurado) a cumplir ciertos compromisos.  La esencia del seguro es la transferencia de un riesgo que hace el asegurado hacia la aseguradora, de tal modo que si ocurre el siniestro que es amparado por la póliza (por ejemplo el robo de tu auto) la aseguradora indemnizará al asegurado en las condiciones contratadas.

Sin embargo, es indispensable comprender que las aseguradoras no cubren incondicionalmente los siniestros. Para que un siniestro sea indemnizado éste debió ocurrir en la condiciones pactadas.

¿Cuándo no te cubrirá la aseguradora? Por ejemplo, en el seguro de automóvil, éstas  serían algunas razones:

  • Conducir en estado de ebriedad. Si la Autoridad, mediante examen médico determina que el conductor conducía ebrio la aseguradora no cubrirá el siniestro.
  • Declaraciones inexactas. Las declaraciones del asegurado deben reflejar lo que realmente ocurrió.
  • La póliza no estaba vigente en el momento del siniestro. No importa si siempre pagaste tu póliza puntualmente, pero si al momento del siniestro no estaba vigente por falta de pago, tu siniestro no estará cubierto.

En general el sector asegurador mexicano está adecuadamente regulado, cuenta con supervisión y reservas suficientes para honrar sus compromisos.  De hecho los desacuerdos son excepciones y no la norma en la relación entre asegurados y compañías de seguro.

En conclusión, puedo decirte que:

  • Los seguros para empresas y profesionales independientes son indispensables para su crecimiento.
  • El sector asegurador mexicano es confiable, no sólo porque las aseguradoras así lo digan, sino porque la regulación es estricta y es un sector adecuadamente supervisado.
  • Finalmente, en caso de desacuerdos siempre cuentas con la Comisión Nacional para la Defensa de Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) para la defensa de tus intereses.

¿Tú que opinas?

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